Durante la década 1979-1989 el teatro popular en Nicaragua vivió
condiciones históricas excepcionales que posibilitaron el surgimiento
de cientos de grupos, experiencias, intercambios, debates y una
impresionante producción teatral, con diferentes niveles de desarrollo,
pero con una dinámica propia muy importante para la historia del
teatro nacional. No obstante por muchos años (y aun actualmente) el
Teatro Popular en el país fue visto con menosprecio, como
"socio-drama", como teatro "telonero"; esto debido a la abundante
producción de trabajos teatrales improvisados, coyunturales y/o
panfletarios dirigidos específicamente al abordaje de la situación
política que afectaba directa y gravemente a la mayoría de la
población nicaraguense. Sin embargo, dentro de esta dinámica
interactiva, se conformaron grupos que practicaban la creación
colectiva y la creación teatral desde el enfoque de Teatro Popular al
abordar un tema, al mismo tiempo preocupándose por la
investigación, experimentación, reflexión y profundización artística
integral del oficio.

El involucramiento masivo de la población en la actividad teatral
mostró la vocación y el talento histriónico, el gusto y pasión que los y
las nicaragüenses sentimos por el teatro. No en vano abundan en la
tradición popular tantísimas manifestaciones teatrales, algunas
relacionadas con las fiestas religiosas, otras simplemente de libre
expresión y creación popular.

Por otro lado el fenómeno teatral popular colectivo sucedido durante
esta década mostró la capacidad de sensibilización e incidencia del
teatro, las posibilidades del mismo como herramienta educativa y
transformadora, su alto grado de flexibilidad en el tratamiento de
múltiples temas, en el involucramiento y fusión de diversas disciplinas
artísticas; también la asombrosa capacidad de adaptación de las
creaciones teatrales para poder ser presentadas bajo condiciones
muy distintas, ya sea en salas de teatro o en plazas públicas, en
calles o parques, en zonas urbanas o rurales, de día o de noche.
Pero además el proceso dejó firmemente sembrada la experiencia,
principalmente en la juventud, particularmente en quienes decidieron
abrazar desde entonces y para el resto de sus vidas el oficio de
teatristas o teatreros, comprometidos con su propia extracción
popular.
Orígenes
Matagalpa, 1982: Teatristas recorren las calles
(Foto: Cordelia Dig).
1981: En algún frente de guerra: Presentación del
grupo SOFANA ante milicianos sandinistas.

Personajes callejeros, fiestas tradicionales de San
Jerónimo en Masaya.(Fotografía de Codelia Dig).
La "Vaca chica",
fiestas tradicionales de
Santo Domingo en
Managua.
(Fotografía de
Cordelia Dig).